DEBATE ENTRE EXPERTOS: TPP vs. TLCAN

A 20 años de haber sido implementado, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha brindado una serie de oportunidades a la dinámica económica entre Canadá, EE. UU. y México; sin embargo, ¿ha realmente concedido los beneficios exactos que busca la comunidad mercantil y empresarial de los países miembros? Para reevaluar esta pregunta, el 2 de diciembre del año pasado, bajo el marco de presentaciones de la Cargo Logistics America Expo, se reunieron tres expertos en la materia, quienes, desde un punto de vista legal e industrial, discutieron si las metas del TLCAN han sido alcanzadas y qué consecuencia ha tenido esto sobre el escenario económico de los países miembros. Asimismo, se compararon los resultados del TLCAN sobre aquellos que podrían tener otros acuerdos, como el Acuerdo Trans-Pacífico de Cooperación Económica (TPP por sus siglas en inglés). Dentro del panel, se tuvo la participación de Darrel Pearson, socio y codirector de Comercio Internacional para Bennett Jones LLP; John M. Peterson, socio en Neville Peterson LP; y Rafael Prieto, socio director de Bryan Consulting, y Maria Celis, de Neville Peterson LLP, fungió como moderadora del panel.

“Las victorias del TLCAN ”

Maria Celis dio inicio al panel con un mensaje que evidenció el crecimiento económico de EE. UU. en los últimos 21 años. “Desde 1994, el comercio de EE. UU. con Asia ha crecido 3.5 veces”, dijo Celis, tomando esto como punto de partida para los alcances de un tratado de comercio libre. De esta manera, la moderadora procedió a preguntarle al primer expositor, Darrel Pearson, sobre los alcances del TLCAN para el comercio de Canadá, a lo que el socio de Bennett Jones LLP respondió: “Aunque el gobierno canadiense ya había sostenido comercio libre con el gobierno estadounidense, en 1988, la inclusión de México y una serie de industrias adicionales a la dinámica de América del Norte, definitivamente influenció de manera positiva a la ya existente integración en cuestión de producción y cadena de suministros”. El expositor reveló información que apuntaba a que el 40% de las importaciones estadounidenses vienen de México y que el 25% de las importaciones estadounidenses que vienen de Canadá, son hechas con bienes que se ensamblan o manufacturan en EE. UU. En contraste con lo anterior, las importaciones de EE. UU. que vienen de China sólo simbolizan el 4%. Aunque la proximidad juega un papel importante en el desempeño de estas variantes, no se deben dejar de lado los protocolos y tratados que empujan este desempeño económico.

Si bien, el comercio libre tiene sus orígenes antes del TLCAN, la manera en que se manejaba esta dinámica a favor de librar el comercio de ese entonces de ciertos aranceles, había una distancia muy importante que cubrir para que el flujo comercial cubriera la mayor cantidad de productos posible. “Era importante evaluar la psicología mercantil de Canadá”, dijo Pearson, “al ser un país pequeño, Canadá comenzó a formar un interés por vender sus productos fuera de su territorio. Una de las consecuencias positivas del TLCAN para Canadá fue el hecho de que empezó a considerar futuros tratados de libre comercio con países de América del Sur. El cambio a la psicología mercantil del país se hizo palpable”.

Al finalizar su análisis de las consecuencias positivas para Canadá, John M. Peterson participó con un análisis a fondo de las cadenas de suministro, diciendo que muchas de éstas pueden no ser competitivas si no se manejan los aranceles de manera adecuada. “Cuando llegas al final de la cadena de suministro, debes prestar especial atención a las aduanas, para que todo el esfuerzo por llevar un producto al final no sea en vano”, dijo Peterson. El expositor concordó con su compañero en la noción de que el TLCAN sirvió como base para futuros acuerdos, explicando que muchos lo usan como molde. “Uno de los triunfos del TLCAN es que los productos de EE. UU. han subido de valor, en el sentido que ahora pasan por un filtro de regulación más preciso y se invierte más tiempo y dinero en su investigación y desarrollo. También se han logrado grandes ventajas en ciertos sectores; por ejemplo, para el mercado mexicano, el sector de carnes de Argentina fue reemplazado por el de EE. UU. después de que se implementó el TLCAN.” Sin embargo, el expositor también explicó que el TLCAN no está exento de problemas, citando el comercio de azúcar (libre de aranceles) entre México y EE. UU., situación que ha tenido un par de roces en aduana. “Obviamente, como todo esto se trata de ajustes y familiarización comercial entre dos naciones, 20 años no es suficiente”, añadió Peterson.

Rafael Prieto inició su participación con la evidencia de la evolución de México como jugador en el comercio internacional. “México pasó de ser exportador irrelevante a estar en la posición número tres de exportadores para EE. UU”, dijo Prieto. La manufactura automotriz en México tuvo un importante crecimiento gracias al TLCAN. “Audi, el gigante alemán, anunció hace poco que iniciará producción en México para el mercado norteamericano. De la misma forma, Toyota, Nissan, GM, Chrysler y Ford ya están en México”, compartió Prieto. De esta manera, la reciente ola de manufactura avanzada de México es, en parte, consecuencia del TLCAN. “Tanto la industria aeroespacial como la automotriz se quedarán en México, gracias a la integración del comercio libre”, dijo Prieto.

“TPP: ¿EL TLCAN en esteroides?”

Respecto a la reciente publicación del TPP, Maria Celis abrió un espacio de comparación entre éste y el TLCAN. John M. Peterson comenzó por evaluar la naturaleza más grande y ambiciosa del TPP, evidenciando su molde en el TLCAN. “Lo que no sabíamos hasta que se publicó, es si este tratado iba a reemplazar al TLCAN”, dijo Peterson, “y la respuesta es no. Todos los convenios continúan”. Debido a las diferencias entre TLCAN y TPP, las compañías deberán llevar a cabo una serie de análisis para ver cómo lidiar de manera positiva con los tratados. “Hay mucha tarea detrás de la apropiada implementación del TPP, tarea que debe hacerse. Y uno debe reconocer que aunque se puede estar cómodo con el TLCAN, el añadir el TPP a la ecuación abre un mundo de posibilidades y nuevos mercados. Aun falta, por supuesto, que el Congreso estadounidense vote a favor del TPP, cosa que probablemente sucederá alrededor de estas fechas, el siguiente año. Pero esto no quiere decir que se debe ignorar, sino todo lo contrario; desde ahora se debe empezar a analizar el contenido del TPP”, dijo Peterson.

Darrel Pearson añadió a la opinión de John M. Peterson al decir que no se puede considerar al TPP simplemente como un “TLCAN en esteroides”, sino como un vehículo muy distinto al TLCAN y que, por ende, necesita de un análisis para ver cómo favorecerá a aquellos que lo decidan utilizar”. Con el TPP, ciertas relaciones mercantiles se verán afectadas positivamente en diversos campos. La implementación de un nuevo marco para lidiar con aranceles brinda un mundo de posibilidades.

Rafael Prieto habló del TPP desde la perspectiva de México. “Como país, no estamos tan preocupados como otras naciones, y con esto no quiero decir EE. UU. o Canadá”, mencionó Rafael, “para México, el TPP representa la apertura del mercado japonés en el sector automotriz y electrónico y, créanlo o no, en el sector de juguetes, también”. Respecto al lado legal del TPP, Prieto clarificó que el procedimiento en México seguirá de manera similar a la interacción “Tratado- Congreso” que seguirá EE. UU. “Sin embargo, la manera en que los países aprueban el TPP será muy distinta a como se aprobó el TLCAN”, aclaró Prieto.

Los expositores estuvieron de acuerdo de que la aprobación del TPP abrirá un abanico de mercados que se verán beneficiados. Al principio habrá un poco de confusión hacia cómo se maneja o funciona el TPP en contraste con el TLCAN, sin embargo, la nueva dinámica comercial permitirá que el escenario mercantil mundial se comporte de manera más inclusiva.

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